domingo, 5 de diciembre de 2010

A la espera


Abrí mis ojos y no te vi.
Abrí la boca y nunca me besaste.
Erguí mi oído, y no te oí,
y al tender mis brazos, no me abrazaste.

Mira mis hombros despeñados por tu ausencia.
Y mi inocencia, abismada por tu abandono infinito.
Que lento se me fue el tiempo a tu espera,
del viaje aquel que no tenia regreso.

Mira mis pupilas, decaídas.
Mira mi boca, desolada.
Mi oído nunca escuchó tu arrullo,
y mis brazos no sintieron tu cara.

Fui hijo del viento que me arropaba en las noches,
hijo del silencio, que me tarareaba antes de dormir.
La luna velaba mis sueño y me protegía de mis miedos.
Y la tierra... ella me abrazaba hasta conciliar el sueño.

Las noches de ausencia acompañan mi cuerpo.
Los días sin sol van quemando mis entrañas.
Dónde estas en la búsqueda encarecida
que hace mi soledad de tu alma.

¿Dónde estás? Si es que algún día estuviste.
¿Volverás? Si es que piensas regresar.
Me encontrarás en el mismo lugar de siempre,
en la espera de tu viaje sin regreso.

sábado, 30 de octubre de 2010

Eso que no sabemos que es


Amor, esa palabra inconfundible,
             que aunque no entiendo del todo… creo en él.
                          Amor, esa palabra innegable,
ese verbo insuperable, que nos alienta a vivir,
ese deseo continuo, ese beso tan vivo,
    esa lágrima, ese instinto.

                    Amor, la definición perfecta de la vida.
       La excusa inexcusable del destino.
       El aliento de los vivos.
                         El deseo de los muertos.

   Eso que no sabemos explicar.
           Eso, que sentimos cuando está,
                           y lo que lloramos cuando se va.
     Eso que nos hace soñar,
         y que casi siempre nos hace suspirar.
                       Eso, eso es amor.

                                   Es lo que llamamos sin saber su nombre.
    Es lo que queremos, aun sin conocerlo.
           Lo que nos alegra cada día que nos acompaña
                            y que nos entristece cada noche que nos abandona.
                      Es lo que solemos confundir con el deseo,
   lo que tratamos de sustituir con la pasión.
        Pero realmente, nada sustituye al amor.

                 Cómo sustituir lo que a ciencia cierta no se conoce,
                             lo que gramaticalmente no se puede definir.
                                               Cómo podemos cambiarlo,
               si ni siquiera lo tenemos en nuestras manos.
                                               ¡Si viene y va cuando se le antoja,
              y que no en cualquier lugar se acomoda!
 
             Eso, eso que no sabemos que es… 
¡Eso es el amor!

lunes, 25 de octubre de 2010

La despedida

He sentido entre mis brazos
   el silencio amargo de la ausencia,
     el aullido mudo del recuerdo
       y el susurro funesto de la pena.

         He sentido la demencia tocar mi puerta,
       y al desespero escabullirse entre mi cuerpo,
     a la soledad que en su presencia,
   ríe con locura deseando verme muerto.

He sentido en las paredes de mi cabeza
   una angustia rebosante de alegría
     riendo con mi llanto,
       llorando con mis sonrisas.

         He sentido la vida resbalarse entre mis dedos.
       He sentido una furia que envenena mis recuerdos
     a una locura que se hace más loca cada día
   y a una tristeza como mi fiel compañía.

Estos mis últimos versos
   ésta mi última invocación al triste recuerdo
     éstas mis últimas palabras...
       muerte toca a mi puerta y saca mi alma.