He sentido entre mis brazos
el silencio amargo de la ausencia,
el aullido mudo del recuerdo
y el susurro funesto de la pena.
He sentido la demencia tocar mi puerta,
y al desespero escabullirse entre mi cuerpo,
a la soledad que en su presencia,
ríe con locura deseando verme muerto.
He sentido en las paredes de mi cabeza
una angustia rebosante de alegría
riendo con mi llanto,
llorando con mis sonrisas.
He sentido la vida resbalarse entre mis dedos.
He sentido una furia que envenena mis recuerdos
a una locura que se hace más loca cada día
y a una tristeza como mi fiel compañía.
Estos mis últimos versos
ésta mi última invocación al triste recuerdo
éstas mis últimas palabras...
muerte toca a mi puerta y saca mi alma.
Lo se, es algo extraño iniciar un blog con una despedida.
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